Soy partidario de la libertad en el vestir, incluso en los lugares en los que se supone uno debe observar cierta espiritualidad. Si bien “el hábito no hace al monje”, y también ciertos atuendos nos afectan de una manera indirecta y sutil, creo que no deberíamos criticar a los que usan ropa diferente. Por cierto, disfruto mucho de la pulcritud a la hora de vestirse, cualquiera sea la ropa.
Soy partidario de la libertad en el vestir, incluso en los lugares en los que se supone uno debe observar cierta espiritualidad. Si bien “el hábito no hace al monje”, y también ciertos atuendos nos afectan de una manera indirecta y sutil, creo que no deberíamos criticar a los que usan ropa diferente. Por cierto, disfruto mucho de la pulcritud a la hora de vestirse, cualquiera sea la ropa.